miércoles, 15 de octubre de 2008

Las carreras de MARTIN!



En estos dias, en donde el trabajo es poco... y el tiempo sobra... desde aca aprovecho para leer via web lo que me interese acorde al momento, y leo diarios y me enojo con mis gobernantes y me da mucha bronca TANTO egoismo y tantas injusticias... pero como dice alguien ..... siempre algo me rescata del naufragio... hoy leyendo critica digital (el diario de Lanata, muy recomendable por cierto) encontre una nota que se titulaba "las carreras de Martin" y leyendo cada palabra, mi cuerpo empezo a estremecerse y me senti chiquita, muy chiquita y ridicula... una vez mas me cachetearon, justo en estos dias.... la verdad que me bajo a la tierra leer esta historia... ya que estos dias para mis siguen siendo "raros"....
Una mañana, hace quince años, Martín Sharples despertó de la anestesia sin una pierna. Tuvo, en ese momento, un reflejo muy común: quiso moverla, dar una patada, pero no pudo. Entonces estiró la mano, tanteó las sábanas, notó el vacío. Y no mostró el menor sobresalto: ni un gesto o una puteada, nada. Martín se mantuvo serio, la barba crecida, su familia alrededor de la cama consolándolo, porque lo importante es estar con vida, esas cosas que se dicen. Martín volvió a tantear el hueco, el lugar donde debía estar su pierna y no estaba, respiró profundo y dijo lo que nadie esperaba: que él, ahora, iba a correr. Después se lo repitió a psicólogos, médicos, amigos, a todos: aunque sea con una pierna, voy a correr, les dijo. Nadie se animó a contradecirlo.
La vida de Martín funcionaba, digamos, bastante bien. Martín podía tener algunos reproches, quién no los tiene, pero la disfrutaba: jugaba al rugby en el club Porteño, se divertía en el tercer tiempo, junto a sus compañeros; amaba lo maravilloso del deporte colectivo
Pero Martín, nada; Martín dijo que iba a correr. Entonces se consiguió una prótesis barata. Y empezó, de a poco, a acostumbrarse a esa presencia ajena en su cuerpo. O sea: ya no era sólo su cuerpo, era su cuerpo y esa cosa, una pierna que no era suya, que no era carne. Además, la soledad del atleta: no estaban sus compañeros, era él corriendo, solitario, en competencia individual. Pero Martín, que es rebelde, convirtió el deporte en una militancia, su resistencia: siempre que subió a un podio, se adueñó del micrófono, reclamó mayor inclusión para los atletas discapacitados, igualdad para la mujer, premios más justos para todos.
Martín, además, comenzó a reservar su mejor preparación para la Carrera de Miguel, tributo a Miguel Sánchez, maratonista tucumano, militante peronista, poeta, desaparecido. Ahí encontró su lugar, en la Corsa de Miguel, el nombre original. Porque el homenaje nació en Italia, creado por Valerio Piccione, un periodista que no entendía cómo el deporte argentino ignoraba a ese atleta, lo hacía invisible, lo volvía a desaparecer. Una vez, en Roma, invitado por Valerio, Martín corrió como nunca. Hasta que no pudo más. La prótesis, de tan mala, se le había hecho trizas. Entonces se frenó, intentó arreglarla con unos alambres, pero no, fue imposible: su cuerpo sangraba, el dolor lo partía. A los costados le gritaban que camine, que ya estaba bien, pero Martín que no. Martín, que es terco, se arrancó la pierna ortopédica, la cargó en brazos, y a los saltos, con lo último de sus esfuerzos, llegó hasta la meta. La hazaña mereció la ovación. Martín pareció, ahí mismo, un gigante. Aquél fue el último día en que corrió con la prótesis: para una pierna de buen material se necesitaba mucho dinero. Entonces, Martín siguió compitiendo en silla de ruedas, organizándose travesías llenas de coraje. El año pasado se hizo de una bicicleta especial, un bolso y bajó desde La Higuera, en Bolivia, hasta la Plaza del Congreso, en Buenos Aires, 2.500 kilómetros entre un lugar y otro, para homenajear al Che. Lo de Martín siempre fue subirse a los podios, incomodar a dirigentes, empresarios, funcionarios. Nunca le quedó nada por decir. En la última Carrera de Miguel, por ejemplo, puso las cosas en su lugar: a Miguel Sánchez, dijo, no se lo llevaron por deportista, se lo llevaron por militante, por revolucionario. De paso, recordó que el presidente del Comité Olímpico Argentino aún era Julio Ernesto Cassanello, intendente de Quilmes durante la dictadura militar, una espina para el olimpismo. Martín se dijo, les dijo a todos, que un hombre de ese pasado no podía, no debería, representar al deporte, a los deportistas, a nadie. Un día de este año fue a decírselo al propio Cassanello. Lo hizo frente a cientos de atletas que viajaban a los Juegos Olímpicos de Pekín. Hasta que unos musculosos lo sacaron a patadas. Desde esa vez, Cassanello debió jugar a las escondidas: ni en China pudo estar en paz. Hasta que renunció. Y renunció apelando al viejo recurso de la campaña, el operativo mediático: “Tendiente –escribió en una carta– a intentar menoscabar con mentiras y falsas imputaciones el honroso apellido que mi padre me legó”. Cassanello, que no pensaba en el apellido de su padre mientras compartía actos con Videla, huyó. No pudo soportar las verdades de un atleta rebelde, los ojos firmes de un hombre de 41 años que resiste, que tiene la mirada alta. Por eso esto, contar su historia, es una reivindicación de Martín, que ahora, dice, hay que seguir peleando. Así es Martín, Martín que no se cansa nunca.

Quise resumir la nota, pero vale la pena leerla entera!....
esta nueva entrada es un modesto Homenaje a este Gran HEROE que supo encontrar la mejor manera de vivir su nueva vida, con garra y sin lamentos....
para mi Martin es un Ejemplo de vida!
un abrazo!

10 comentarios:

Andina dijo...

Uno de mis amigos, el "pollo olivera", hace años tuvo un accidente muy importante, le imposibilito seguir caminando. El pollo en ese momento habia sido convocado para ser jugador de la selccion patagonica de rugby. Pero el pollo una vez más le buscó la vuelta a su vida, el pollo habia perdido a su mamá en la dictadura y nunca vencido por las bofetadas de la vida, sin poner la otra mejillas pero si mucho empeño y sabiduria, una vez más salió adelante. Se convirtió en entrenador del deporte de su pasión y lleva una vida absolutamente abundante y rica. Me animo a decir que es un tipo feliz. El pollo, para mi es un ejemplo de vida y además lo quiero mucho mucho mucho. Anecdoticamente el pollo se llama Ernesto, como el che.

Juan Escribano Valero dijo...

¡Hola K@ri! Ante todo gracias por tu visita y por tu comentario. Tu país también es muy bello, yo no lo he visitado pero mis hijos si, pasaron el mes de vacaciones en tu patria y vinieron enamorados de Argentina. No esperes mucho de los políticos, suelen ser personas muy ambiciosas y que gustan de honores que no siempre se ganan honradamente, al menos eso pienso yo. K@ri la Verdad solo la encontrarás en ti misma los demás solo tenemos verdades muy pequeñas, yo como católico que soy creo que la Verdad solo está en Dios.
K@ri no te sientas nunca chiquita eres hija de Dios a si que tu también eres capaz de hacer cosas grandes y estoy seguro de que las haces, lo más grande es hacer bien las cosas pequeñas que felices a quienes nos rodean.
Un favar comentame la foto de tu perfil ¿es tu mamá y tu hijo?
Espero que este no sea el único mensaje que nos crucemos, yo al menos me siento muy feliz cada vez que alguien me visita y me hace algún comentario
Un repetuoso y cariñoso abrazo

Alatriste dijo...

¡Hola amiga!, estuve de vacaciones unos días y de ahí mi ausencia. Gracias por no olvidarte de mí y por dejarme siempre tu apoyo.
Ni vendiéndome voy a encontrar compañía en estas Españas. Je, je, je. Qué le vamos a hacer.
Me alegro mucho de leerte de nuevo y de conocer este testimonio tan humano que nos ofreces.
Para mí sin embargo el referente eres tú.
Por cierto, no me escribas tantos piropos o me sonrojarás. Je, je, je. Sólo soy un pobre Capitán derrotado. Ismael y todos los de su especie, quedan muy lejos de mí.
Sea como sea, siempre me anima leerte y sé que hablas con el corazón, por lo que gracias sinceras.
Un beso muy grande y que te vaya bonito. Hasta pronto.

Anacronista dijo...

Y es que no puedo dejar de preguntar... ¿K@ri? Y me respondo: "Sí, creo que eres tú"
Porque alguna vez quise responder bello mensaje que me dejaste en mi blog pero como tu perfil no está autorizado no sabía como llegar hasta aquí, pero si eres tú, aquí estoy. Sino, pues de todas formas me ha gustado el blog así que ha valido la pena.
Un gran historia, de lucha constante, perseverancia. Si todos tuvieramos un poquito de esa alma luchadora...

¡Un beso!

Gema dijo...

También tuve una amiga que jugaba al baloncesto y un maldito día tuvo un accidente de autobus cuando iban a una competición y perdió el brazo.
En su empeño por sobreponerse, se metió a hacer heptalon y ahí fue cuando la conocí, se el esfuerzo que le costó llegar a los juegos olimpicos que se celebraron en Alemania, y el esfuerzo que fue el día a día en su vida diaria, estudiaba magisterio, la rama de educación física y un "profesor" intentó que dejara de estudiar la especialidad porque según decía, no podía enseñar a los niños educación física por la "minusvalía" que tenía.
Movió cielo y tierra, hizo cuarenta mil escritos y consiguió terminar su especialidad, hoy en día es una estupenda maestra.

Laura dijo...

Un ejemplo para todos los que nos venimos abajo por minucias.
Coincidiendo contigo, yo también he puesto una imagen contra el cáncer de mama. Todo es poco para luchar por un mundo mejor.
Un saludo

Ladrón de Guevara dijo...

Pequeños héroes anónimos...Grandes corazones.

Gracias por la historia...

Un Saludo.

María de Jesús dijo...

perdón por no haber pasado antes, Kari, es que tuve unos días medio complicados...me dejaste helada con la historia, y la verdad, que pequeños se hacen muchos de nuestros problemas y preocupaciones cuando escuchamos cosas así...qué fuerza, qué valor, un ejemplo de vida y de lucha...gracias por darme una bofetada a mi también...y gracias por escucharme y aconsejarme siempre que lo necesito, así como también contarme y confiarme tus dolores del alma...gracias amiga!

Alatriste dijo...

Espero que hayas disfrutado de tu fin de semana. Pasé a visitarte.
Un beso muy grande.

Jok€r dijo...

duro lo que lleva con el pero increiblemente valeroso lo que lucha y el ejemplo que demuestra dia a dia un beso kari te leo